En un principio era el Caos. Y el agua, la tierra, el fuego y el aire estaban desordenados y revueltos. Y los dioses vieron que no era bueno.
Así que los dioses dijeron: "Demos orden a los elementos, y crearemos un nuevo mundo de los restos de lo antiguo".
Y así los elementos fueron separados y ordenados, y cada uno imbuyó su esencia. El fuego constituyó el centro del nuevo mundo para proporcionarle calor y energía, y la esencia del fuego: coraje.
El fuego se cubrió con una gran capa de tierra, para proporcionar hogar y alimento a las criaturas vivientes, y la esencia de la tierra: esperanza.
El agua cubrió a la tierra, pero no uniformemente, sino que se crearon las montañas y los mares, los ríos y los desiertos, y el agua era vida, y su esencia: devoción.
El aire cubrió al agua, aunque se mezclaron, y era una capa que daba protección. Y el aire también era vida, y su esencia: pasión.
Y los dioses vieron que era bueno, y cada uno puso su esencia, y fueron creadas las criaturas, los animales, las plantas, y el hombre. Y los dioses compartieron con ellos sus cualidades: el amor y el odio, el valor y el miedo, verano e invierno, verdad y mentira, luz y tinieblas, vida y muerte, guerra y paz, la magia y el tiempo.
Y después de terminado el mundo decidieron guardar un poco de esta esencia y dejarla en el nuevo mundo, para vigilar sus propósitos y darles fuerza. Así fueron creados los cristales con cada esencia divina, y decidieron crear un artefacto que pudiese reunir todo ese poder, en caso de repetirse la guerra, y que los mortales necesitasen de la intervención divina.
Y fue creado el artefacto, que ha sido llamado "Desiderata", pues es capaz de otorgar cualquier cosa deseada por el corazón del hombre.
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"No dejes que lo urgente tome el lugar de lo importante."